Seminarios de capacitación bíblica para pastores
Por Edesio Sánchez, consultor de traducciones de las SBU
MIAMI (LaBibliaWeb.com /SBU) — La historia de los seminarios bíblicos que dirige el Centro de Servicio de Área de las Américas de las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU) es de inspiración. Describe cómo las SBU, cuya función pudo haberse resumido precisamente como la de traducir, publicar y distribuir la Biblia, se ha convertido en una educadora bíblica.
En los países del Área de las Américas hay cientos de dedicados pastores de iglesias, que casi totalmente carecen de una capacitación teológica formal; según nuestros cálculos, la proporción es tan alta como un ochenta por ciento. Patrocinados por muchas de las veintiséis Sociedades Bíblicas nacionales del Área y con recursos de las SBU, los seminarios, normalmente de dos o tres días de duración, les ofrecen a los pastores y a otras personas el conocimiento bíblico para enseñar y predicar en una amplia gama de aspectos clave de las Escrituras. Y al mismo tiempo los seminarios atienden a grupos en crecimiento más jóvenes, más interconfesionales, con más mujeres entre el número de asistentes que cuando se realizaron los primeros seminarios hace más de veinte años.
Radicalmente diferente
Por allá por los comienzos de la década de los años ochenta, la idea original fue la de promover —o si era necesario, defender— las diversas versiones de la Biblia y materiales relacionados que se producían en las Américas. De manera particular, varias Sociedades Bíblicas se habían acercado al director del departamento de promoción y distribución del Área, en busca de ayuda para responder a las reacciones suscitadas por la publicación en 1978, de Dios habla hoy, una traducción bíblica que, por muchas razones, era radicalmente diferente de la traducción Reina-Valera, tan amada por los evangélicos de habla española.
Posteriormente, con la ayuda de varios consultores de traducción del Área —señaladamente Alfredo Tepox, Eugene Nida, Gonzalo Báez-Camargo y Alfonso Lloreda— se emprendió un trabajo más amplio. Entre los temas presentados se encontraban la historia del texto bíblico, exégesis, los principios de la traducción bíblica y, por supuesto, las traducciones a las lenguas indígenas.
Un entusiasmo especial
Comencé a tomar parte en los seminarios por primera vez en 1984. Fue a fines de noviembre y principios de diciembre; celebramos sendos talleres en San José, Costa Rica, y Comayagua, Honduras. Lo más interesante para mí, lo que marcó mi entusiasmo por esa clase de eventos, fue el hecho de que mientras que en Costa Rica las actividades se celebraron exclusivamente con protestantes, en Honduras lo fue con católicos. Años después vendría a ser el común denominador de nuestros seminarios o jornadas: la interconfesionalidad de los eventos.
Hasta cierto punto, los seminarios mantuvieron el carácter apologético de las presentaciones ante la reacción a la Dios habla hoy, y esto continuó hasta entrada la década de los años noventa. Muchos de los pastores asistentes, obviamente, no estaban felices con la nueva traducción de la Biblia, debido a que se habían incluido los libros deuterocanónicos, y atacaban a las SBU por ser ahora ecuménica. Así que los conferencistas (consultores de las SBU) tenían que armarse de paciencia, gracia y prudencia para responder a cada pregunta o queja de los participantes.
Para 1989 el Departamento de Traducciones de Región de las Américas tomó a su cargo la coordinación de esos eventos, y el hecho de que la responsabilidad de coordinar y programar los Talleres de Ciencias Bíblicas pasara al Departamento de traducciones, hizo que el enfoque y objetivo de los talleres o seminarios cambiara notoriamente.
No por accidente
No fue nada accidental que el primer taller con el nuevo enfoque se realizara en Cuba. En Cuba, el problema no era si la Dios habla hoy venía a competir o a hacer a un lado a la Reina-Valera, ¡no!, ¡para nada! ¡Si en Cuba lo que hacía falta eran Biblias!
Relacionado con esto, los participantes variaban también en carácter: si en años anteriores la generalidad era mayor de cincuenta años, los participantes en Cuba lo constituía un público más joven, sobre todo, deseoso de aprender, de acortar la enorme brecha de tantos años de ausencia de educación religiosa y bíblica en la isla.
Se agregaron entonces nuevos temas al currículo: cómo hacer un estudio bíblico y preparar sermones, se habló de la necesidad de conocer el contexto histórico de los eventos y textos bíblicos. La nueva visión y propósito de los seminarios fue el de menor preocupación por el ministerio de las SBU y más de la Biblia, de cómo llegó hasta nosotros, de cómo estudiarla y presentarla mejor, de cómo se traduce y cuáles son los principales obstáculos y logros de una nueva traducción.
Más efectividad
El nuevo giro de los eventos coincidió con la entrada de sangre nueva en el Área de las Américas. Una generación de consultores de traducción jubilados y nuevos que llegaban como Bill Mitchell, Robert Bascom, Samuel Pagán y otros que vinieron a aportar nuevos conocimientos y maneras de hacer más efectiva y más amplia la tarea misionera de las SBU en las Américas.
A partir de la mitad de la década de los noventa, los seminarios empezaron a multiplicarse, más y más Sociedades Bíblicas solicitaban estos eventos para apoyar a líderes de las iglesias. También crecían de otra manera: pronto se cubrían más de veinte temas y la gente que participaba en los seminarios empezó a pedir materiales de apoyo para llevar consigo y seguir aprendiendo más de la Palabra.
En respuesta, decidimos poner todo el conocimiento impartido en los seminarios en otros medios. En 1998 publicamos nuestro primer Manual de Ciencias Bíblicas, Descubre la Biblia. Con dieciocho contribuyentes, la mayoría de ellos pertenecientes al equipo de traducciones de las SBU en las Américas, este volumen ofrecía la gran riqueza recabada durante los años en que los seminarios se habían presentado a lo largo y ancho de la América Latina.
Desde entonces el libro ha cobrado vida propia, y se usa como recurso no solo en los mismos seminarios, sino también en institutos teológicos y seminarios, en cursos impartidos por iglesias y en grupos estudiantiles. El libro se ha reimpreso varias veces, y se convirtió en uno de los materiales, aparte de Biblias y Selecciones bíblicas, que más se ha distribuido en nuestro continente. Su influencia e impacto ha sido tal, que hasta se hizo una versión en inglés Discover the Bible, para dar a conocer su contenido en otros países y continentes.
En segundo lugar, decidimos producir una serie de vídeos basados en los temas del libro. Se han publicado nueve vídeos que reproducen los temas más solicitados. Al igual que Descubre la Biblia, los vídeos, o DVDs, van más allá de los seminarios: han sido adoptados por instituciones teológicas y ocupan un firme lugar en los programas educativos de las iglesias.
A medida que ha crecido el número de seminarios, también han aumentado las necesidades de proveer a los participantes de herramientas y materiales para continuar su educación bíblica. Para muchos de ellos, un seminario es una rara oportunidad de obtener una capacitación formal acerca de la Biblia, y nos hemos fijado la prioridad de publicar más materiales de apoyo sobre los temas cubiertos.
Aquel que fue un solo tomo llamado Descubre la Biblia, ahora está siendo publicado en tres volúmenes de unas 500 páginas cada uno.
En diversas ciudades
Así que, en poco más de veinte años, los seminarios bíblicos se han desarrollado de manera muy significativa. En promedio, se celebran ahora cerca de doce al año por toda la América Latina, y en países como Cuba y Honduras se celebran dos o tres al año en ciudades diferentes.
Los participantes también han cambiado: si en las etapas iniciales eran pastores y líderes adultos de iglesias históricas dirigidas por varones, ahora tenemos un público más variado y más joven que proviene principalmente de iglesias pentecostales y carismáticas, que incluye una amplia proporción de mujeres y de laicos.
Los seminarios de carácter multidenominacional son ahora comunes y más Sociedades Bíblicas se incorporan a esta corriente. Al mismo tiempo en Guatemala, desde hace dos años, se ha realizado uno para la Iglesia Católica en una Diócesis particular; en el Perú y en el mundo hispano de los Estados Unidos ha pasado prácticamente lo mismo. En varios países, conferenciantes de universidades y seminarios católicos toman la plataforma junto con los consultores de traducción de las SBU.
A medida que pasan lo años, las necesidades y desafíos son diferentes, y por ello, nuestros temas se ajustan o cambian. La gente empieza a pedir temas que parecen no tener relación con nuestro ministerio, pero que por la confianza que les han dado las Sociedades Bíblicas Unidas, nos ruegan que les hablemos de: el libro de Apocalipsis y su mensaje para hoy, del Código Da Vinci, del Evangelio de Judas y la literatura gnóstica.
El año pasado y el anterior, seminarios en el Perú y Uruguay giraron alrededor del tema del Poder y la violencia, como parte del programa del Concilio Mundial de Iglesias La década para vencer la violencia.
En términos generales, los seminarios bíblicos ahora cumplen varias funciones importantes: educan y promueven la traducción bíblica, capacitan a líderes y a laicos, impulsan el uso de las Escrituras, construyen puentes entre las Sociedades Bíblicas y el resto de la comunidad cristiana, y ayudan a construir esa comunidad al reunir a diversas iglesias e integrar el personal de traducciones de las SBU al ministerio en marcha de las Sociedades Bíblicas.
En el futuro esperamos que el programa cubra las tres subregiones del Área para desarrollar diversos temas que respondan a las necesidades, y para satisfacer la creciente demanda de seminarios siempre que el limitado personal lo permita.
FOTO:
Uno de los seminarios bíblicos patrocinados por las Sociedades Bíblicas del Área de las Américas de las SBU.







